lunes, 25 de noviembre de 2013

CON URNAS Y DEMOCRACIA

 

image

Desde hace algún tiempo, el Grupo Bético de Estudios Históricos, un conjunto de sujetos desesperados por detener la bola de nieve que se les viene encima y que, esto es lo mejor de todo, ellos mismos pusieron a rodar tratando, en vano, de tapar las verdades que se cuentan desde esta web, parecen tener como objetivo, pura y llanamente, mancillar la figura de D. Ramón Sánchez-Pizjuán y Muñoz. ¡Como si ellos y los suyos no llevaran años haciéndolo! Estamos acostumbrados, y no nos coge desprevenidos.

Para ponernos en situación, parafrasearemos a D. Alfonso Jaramillo González (q.e.p.d.), cuyo beticismo creemos que pocos pondrán en duda, recordando unas declaraciones suyas realizadas en una entrevista publicada por la revista Don Balón allá por los años ochenta:

“Fue el mejor presidente de la historia del fútbol español, ojalá hubiera sido presidente del Betis en vez del Sevilla”

Como el biógrafo de D. Alfonso, Rafael Medina, forma parte del citado grupo, suponemos que podrá corroborar estas palabras. Y por cierto, hablando del Sr. Medina y de D. Alfonso Jaramillo, todavía estamos esperando el ejemplar de su biografía que prometió entregarnos, y él sabe por qué.

Volviendo a lo que nos importa, significar que, en su dictamen, el Sr. Jaramillo coincidía plenamente en lo esencial con el mago Helenio Herrera, probablemente el mayor devorador de presidentes y directivas de la historia del fútbol, una especie de Mourinho de su época pero multiplicado por cien, y eso sin haber entrenado nunca al R. Madrid. Pongamos en valor estas declaraciones de Don Helenio, porque viniendo de quien venían, no son moco de pavo:

clip_image004

clip_image006

clip_image007

                                 “Un caballero, un gran presidente y un gran hombre”

Sin duda, en el ámbito futbolístico, por su administración modélica del club sevillista, su paso por la Federación Española de Fútbol, su carisma y liderazgo, la cohesión y paz social que mantuvo, los títulos alcanzados, el patrimonio que logró reunir y muchas más razones, la figura de D. Ramón tiene merecidamente ganada el adjetivo de mítica.

De él dijo Pedro Escartín:

clip_image008                                                         ABC 12 Noviembre 1967

“Un hombre que sirvió al fútbol con apasionada lealtad y nunca se sirvió de él; un hombre que hoy sería muy útil en nuestro fútbol.”

D. Ramón, educado en el amateurismo, como todos los footballistas de su generación (fue portero y también delantero centro, pero esto ya lo contaremos en otro momento), y que vivió en primera persona los éxitos del fútbol nacional previo a la Guerra Civil, sobre todo, en la Olimpiada de Amberes (1920) y en el Mundial de Italia (1934), siendo figuras sevillistas hombres como Ocaña, Kinké, Spencer y Brand o Fede, Eizaguirre, Campanal y Ramón Encinas, defendería siempre el fútbol de cantera y la innecesaridad de la importación de jugadores extranjeros, visto el resultado general deficiente de los mismos, y el desequilibrio que podría generarse en la competición entre los más pudientes y el resto. Hay que recordar el sonorísimo fracaso en Nervión de apuestas como el mexicano Pancho Villegas o el francés Dard, en la década de los cuarenta, así como el tremendo esfuerzo económico que para el Sevilla estaba suponiendo el proyecto de su nuevo estadio, y que le impediría invertir en jugadores, restándole enormemente su tradicional competitividad. Así, muy poco antes de morir, D. Ramón se pronunciaba en los siguientes términos:

clip_image009

                                                         ABC 16 Septiembre 1956

No obstante, como (casi) todo gran personaje de éxito, sobre todo en esta España nuestra tan llena de envidiosos y pobres de espíritu, D. Ramón ha sido objeto de vejaciones, insultos, mofa y, en definitiva, centro o diana para la impotencia de todos aquellos amargados para los que la grandeza de aquel gran presidente y la gloria que consiguió para su Sevilla han sido imposibles de digerir. Se acuerda uno, sin poder evitar descojonarse, del tal Blas Ballesteros, cuando haciendo honor a su nombre, y ganándose para siempre un puesto en Barrio Sésamo, puso al Betis, a quien representaba, a su verdadera altura, ante unos directivos del Ath. Bilbao, difamando a D. Ramón.

Pero en fin, dentro de esta caterva de irrespetuosos, aunque no lo crean, los hay más borricos y también más elegantes, si bien en todos los casos concurre esa misma mala baba envidiosa típica de los seres acomplejados. El último gran descubrimiento de estos “estudiosos”, eso piensan ellos, parece estar en que D. Ramón Sánchez Pizjuán no sería un personaje de ideas liberales, sino un fascista redomado. Las evidencias que presentan serían cuatro hechos puntuales, ya conocidos por cierto, de un periodo histórico muy concreto y particular que abarca tres, cuatro, cinco años a lo sumo, desde 1937 a 1942, aproximadamente, tres de ellos en plena guerra civil, y los siguientes, durante los más duros del franquismo temprano, esa época de adhesiones públicas incondicionales bajo riesgo de temibles represalias. En resumen, que para estos sesudos investigadores verdes, el pensamiento de D. Ramón lo definen esos actos, no su vida antes de la Guerra Civil ni desde mediados de los años cuarenta hasta su fallecimiento en 1956. De sus casi 56 años de vida, sólo cuatro o cinco años serían relevantes, el resto no. ¿Por qué? A ellos sólo les interesa la visión microscópica de un momento determinado (y muy singular), la anécdota sacada de contexto, y no la peripecia vital completa del personaje. Como siempre, se trata de editar, cortar y presentar la parte como el todo, su técnica favorita, su gran especialidad.

Lo más cómico del asunto es que este súbito cuestionamiento del pensamiento político de D. Ramón Sánchez-Pizjuán, con el que se frotan las manos, aparece para tratar de equipararlo a lo expuesto por La Palangana Mecánica respecto a quien era quien en el gobierno y administración del Real Betis Balompié, no en un momento histórico aislado, no, sino desde 1908 hasta el advenimiento de la actual democracia, como mínimo.

Queipo de Llano, Cuesta Monereo, Bohórquez Vecina, Luengo Muñoz, Castejón, Coca de la Piñera, Sánchez-Laulhé, Alarcón de la Lastra, Del Castillo, y un largo etcétera de militares, serían béticos ejercientes con esa intensidad que solo los béticos saben darle a su beticismo, pero de lo que no cabe duda es de su ideología antes del golpe militar y después, es decir, durante toda su vida.

Aunque pueda parecerles extraño, nosotros creemos que analizar la conducta de unos personajes durante toda su vida es más representativo que escoger unos actos aislados que han sido deslegitimados por otros actos previos y posteriores del mismo personaje.

Para empezar a zambullirnos someramente en el complejo y rico perfil de D. Ramón, les invitamos a consultar, si lo desean, la breve visión biográfica del personaje que figura en la web Sevillanos Ilustres. En el apartado sobre la valoración de su personalidad, se afirma literalmente:

“Sánchez-Pizjuán fue considerado un presidente muy cualificado, recto, y de una gran personalidad. En cuanto a su militancia política perteneció al Partido Liberal, rival del Partido Conservador, pero en su gestión como presidente del Sevilla no hizo bandera ninguna de militancia política.”

D. Ramón Sánchez Pizjuán era hijo de un político democrático. Su padre, Eduardo Sánchez-Pizjuán pertenecía al Partido Liberal y es lógico suponer que transmitiese sus ideas, su pensamiento, a su hijo. Podían ser ideas conservadoras, vistas con los ojos de hoy, incluso de derechas si se quiere, pero en todo caso democráticas. La confirmación nos la ofrece el propio Sánchez-Pizjuán quien, entre sus íntimos, se definía como liberal, esto es, demócrata-cristiano y admirador de Winston Churchill.

El periodista Francisco Narbona, “Paquín”, que lo conoció en vida, escribió sobre él lo siguiente:

clip_image010

                              “Era Sánchez-Pizjuán un hombre de clara conciencia liberal

Dos béticos furibundos como Manuel Rodríguez López y Tomás Furest, apostillaron lo siguiente:

clip_image012

                                    “Políticamente se definió siempre como un liberal

Por el contrario, Queipo, Cuesta, Bohórquez, Luengo, Castejón, Coca, Laulhé, Alarcón de la Lastra, Del Castillo y el resto, eran en su mayoría hijos de militares, y se criaron en el ambiente castrense de sus casas y de las academias en las que se formaron, lo que acabó condicionándolos decisivamente.

Al respecto, nos dice la famosa hispanista Helen Graham, en su “Breve historia de la Guerra Civil” que “la pérdida del imperio privó al ingente cuerpo de oficiales, heredado de las guerras continuas del siglo XIX, cualquier papel significativo en la guerra exterior. Al hacerlo, la derrota imperial convirtió a los militares en un poderoso grupo de presión político interno, resuelto a encontrar un nuevo papel, a la vez que se guardaba de perder ingresos o prestigio mientras tanto. Para sacarse el aguijón de la derrota, entre los jefes y oficiales se extendió el poderoso mito de que los políticos civiles habían sido los únicos responsables de la pérdida definitiva del imperio y, por lo tanto, poco podían reclamar moralmente para gobernar el país. Esta creencia ya estaba bien arraigada en la época en que Francisco Franco, con quince años, entró en la academia militar en 1907. Surgió una generación de cadetes que se contemplaban como los defensores de la unidad y jerarquía de España, y de su homogeneidad cultural y política, algo que creían consustancial a la grandeza histórica del país. En realidad, muchos miembros de la elite militar dieron un paso más, considerando su defensa de esta idea de “España” un nuevo deber imperial (…). Lo pernicioso de esta nueva concepción de la defensa imperial fue que pasó a dirigirse contra otros grupos de españoles que simbolizaban los cambios sociales y económicos que se estaban produciendo en las ciudades y centros urbanos (…)”

Y más claro aún es Rafael Núñez Florencio en su trabajo “Ejército y política bajo la Restauración”: “Nada tiene de extraño que el patriotismo militar se haga cada vez más dogmático, más cerrado a otras aportaciones y perspectivas. La visión militar de la patria se convierte así en la única posible. Todo ello aparece además contaminado de un sentido providencialista: el soldado tiene una misión sagrada, trascendental, irrenunciable, la de salvar a la patria (…) ¿Podríamos decir entonces que no llegó la marea regeneracionista que sacudió el país tras el 98 a la institución militar? La respuesta, para el conjunto, y enfocada desde una perspectiva práctica, ha de ser que no llegó efectivamente (…) Pero es que además el regeneracionismo tenía otra vertiente mucho más extendida que la que acabamos de mencionar: la regeneración por la vía de la sublevación militar (…) Esta solución coincidía con unos presupuestos básicos que venían desarrollándose en la mentalidad militar desde un tiempo antes, como hemos tenido la ocasión de ver: frente a la podredumbre de los políticos y demás comparsas que mantenían secuestrada la nación, enterrado el patriotismo y, por consiguiente, mancillada la dignidad de España, era imprescindible una operación radical –la del cirujano que extirpa el tumor- para devolver la salud al cuerpo enfermo. Ello posibilitaría un reencuentro del ejército con el pueblo, con la raza, con la base impoluta que había sido siempre la clave de la grandeza de España.”

Entrando en los hechos concretos últimamente imputados a D. Ramón, hemos dicho que se trata de su presencia en determinados actos públicos en los que representa al Sevilla F.C. ante las autoridades militares y políticas del momento. Ninguno de sus actos ni de sus intervenciones constituye delito y son consecuentes con el contexto en el que se encuentra, la organización de un partido de fútbol.

Por el contrario, Queipo, Cuesta, Bohórquez, Luengo, Castejón, Coca, Laulhé, Alarcón de la Lastra, Del Castillo y el resto, algunos de ellos, demostradamente, fueron conspiradores partícipes en el complot urdido para derrocar la democracia, y además, autores materiales o intelectuales, responsables y ejecutores de las más pérfidas represalias contra miles de inocentes por el mero hecho de no pensar como ellos o pasar por allí.

Alguno dirá que esto qué tiene que ver con su militancia verdiblanca. La respuesta fácil, la que ellos buscan de nosotros, sería decir “lo mismo que tiene que ver en los éxitos sevillistas la ideología política de D. Ramón Sánchez-Pizjuán”. Pero no, queridos, no es igual. En el caso de la “Peña del Pollo” y/o la Tertulia Bética (I, II y III), tenemos al menos dos casos perfectamente documentados de actuación decisiva prevaricando para privilegiar al Real Betis Balompié con perjuicio directo del Sevilla F.C.: el “caso” Antúnez, única vez en la historia que un equipo de fútbol en España, sin jugarse deportivamente nada (estaba en Segunda División) ha pretendido robarle una Liga a un rival en los despachos mediante tráfico de influencias en la mismísima cúspide de la Dictadura franquista; y el regalo de Heliópolis, esto es, la adjudicación del hoy denominado Estadio Benito Villamarín (suelo y vuelo), que eran de propiedad municipal, al equipo de la Palmera, por precio inferior a la mitad de su valor, y lo peor de todo, saltándose a la torera las reglas legales de libre concurrencia propias de la transmisión del dominio público (claro que esto, no era problema para los amiguetes del Caudillo).

Está claro que hay una diferencia, y el que no quiera verla, que siga haciéndose el ciego y disfrute de su mundo paralelo.

Tras la guerra, Queipo, Cuesta, Bohórquez, Luengo, Castejón, Coca, Laulhé, Alarcón de la Lastra tuvieron una vida, digamos que como mínimo, aseada, bien colocaditos en lugares estratégicos de la administración franquista, participando y lucrándose con negocios que eran monopolio del Estado como esa concesión exclusiva para la distribución de las bombonas de gas butano que disfrutó durante tantos años el General Cuesta Monereo. En definitiva, está pléyade de grandes béticos, junto a otros, derrocó ilegalmente el régimen democrático de la república, instauraron una dictadura, se ensamblaron hábilmente en el aparato del Estado y sacaron provecho y riquezas del mismo hasta agotarlo. Una cosa sí es cierta, fueron coherentes con su pensamiento, el que heredaron de sus mayores y aprendieron en las academias, y también con sus actos previos, pues ya que cambiaban el statu quo del país, no iban a desperdiciar el beneficio económico correspondiente.

Sin embargo, Sánchez-Pizjuán, una vez pasada la época más oscura y cerrada del franquismo temprano, pudo seguir dejando muestras de su verdadero pensamiento, muestras, evidencias, que no casan para nada con las conclusiones del grupo de “estudiosos” verdes, y sin embargo, encajan a la perfección con su propia confesión de su ideología:

clip_image013

“En el fútbol sólo hubo una oposición, la del Sevilla F.C., la de su ‘alter ego’, el inolvidable Ramón Sánchez-Pizjuán y Muñoz … El Sevilla se negó y se enfrentó a la dichosa Delegación Nacional falangista”

clip_image014

“Vuelven los Clubs, en su inmensa mayoría, a vivir con gozoso júbilo de su recobrada libertad

clip_image015

“Un acendrado falangista dijo, dirigiéndose a Sánchez Pizjuán: ‘A este hay que fusilarlo

Por lo tanto, si analizamos la vida de D. Ramón Sánchez-Pizjuán desde el principio, y observamos su trayectoria personal completa, a lo sumo, los actos citados, que ya se conocían, y algún otro como su adscripción al Auxilio Social, antes aludida también, no son más que unos hechos aislados, un paréntesis si se quiere (creemos que ni eso), que se ve superado y derogado por los actos propios previos y posteriores del mismo protagonista, y que sin duda responden al especialísimo momento que se vivía en España, y a la naturaleza de los actos públicos en que los mismos se produjeron.

Por el contrario, Queipo, Cuesta, Bohórquez, Luengo, Castejón, Coca, Laulhé, Alarcón de la Lastra, Del Castillo y el resto, eran fascistas ejercientes antes, durante y después de la Guerra Civil, y no dejaron de serlo nunca, como nunca hubo tampoco en sus vidas ningún paréntesis ideológico ni actos que pudieran hacer dudar un ápice del móvil de sus conductas. Y más aún, usaron de su fascismo y de su poder para beneficiar espuriamente al Real Betis Balompié. Estos son hechos objetivos probados y perfectamente documentados, no habladurías ni insultos ni comentarios fantasiosos de taberna que tanto gustan en la otra acera.

En 1980, en el especial dedicado por ABC a las celebraciones del 75 aniversario sevillista, el gran amigo de Sánchez-Pizjuán, Joaquín Carlos López Lozano, al que suponemos mejor informado que a los “estudiosos” béticos de la historia, apuntaba lo siguiente respecto a su personalidad:

clip_image016

                                “Ramón Sánchez-Pizjuán … era un liberal casi churchilliano

             “Ramón caracterizó siempre su vida deportiva y social por una gran caballerosidad

clip_image017

                    “Los vaivenes políticos le impulsaron a entregarse totalmente al sevillismo”

“Los vaivenes políticos …”, una frase enigmática que no acertábamos a comprender adecuadamente, hasta que el propio autor de la misma, quiso dejárnoslo claro, sin proponérselo, unos cuantos años después. D. Ramón no quiso aspirar a ser Alcalde ni Decano del Colegio de Abogados precisamente por su liberalismo y porque en su época no podía hacerlo “con urnas y democracia”:

clip_image018

                                                        ABC 24 Septiembre 1991

                                                     “Su liberalismo de siempre”

                                                      “Con urnas y democracia

Sin duda, que D. Ramón renunciara a sus sueños, y los sacrificase por anteponer “urnas y democracia” a sus intereses personales debe ser lo más fascista del mundo.

Por tanto, ¿a quién quieren engañar Del Castillo y compañía? No se puede ser más patético, de verdad, que el Grupo Bético de Estudios Históricos. Su afán por enmierdar lo que es claro y cristalino probablemente ha llegado con esto a su punto más esperpéntico y ridículo. ¡Cuánto odio acumulado, cuánta envidia! Queridos, no podéis tener menos credibilidad.

Concluimos y, para ello, no queremos dejar de señalarles que, en el ánimo de ser ecuánimes, nos hemos esforzado sinceramente por encontrar evidencias semejantes a las del pensamiento de D. Ramón en Queipo, Cuesta, Bohórquez, Luengo, Castejón, Coca, Laulhé, Alarcón de la Lastra, Del Castillo y el resto, créannos, pero no lo hemos logrado.

Tampoco hemos visto que Adolfo Cuéllar Rodríguez, el amigo íntimo de ese otro grandísimo bético que fue Gonzalo Queipo de Llano, renunciase como D. Ramón a ser Decano del Colegio de Abogados por no haber urnas ni democracia. A Cuéllar desde luego no le importó. Fue designado Decano en 1961.

En fin, que esperamos a ver si los colegas del Grupo Bético de Estudios Históricos, que tan rigurosos y sabios son, nos proporcionan alguna declaración pública de Monereo o Bohórquez, por ejemplo, cuestionando el golpe de Estado o la administración franquista del país, arrepintiéndose de sus salvajadas, o pidiendo “urnas y democracia”, sería todo un detalle.

 

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter compartir en pinterest compartir en likedin

viernes, 22 de noviembre de 2013

EL DERBI DE LA HISTORIA

POR GUARDIANES DE LA MEMORIA.

El partido del próximo domingo no es más que un nuevo episodio deportivo de la rivalidad entre los dos máximos representantes del fútbol sevillano en una jornada liguera de la Primera División. Pero la rivalidad entre sevillistas y béticos, con muchos años a sus espaldas, trasciende de lo que pueda suceder en la hierba y tiene otras ramificaciones muy relevantes hasta llegar a confrontar a directivos, aficionados y tratadistas en versiones encontradas de la realidad. Es lo que pudiéramos llamar, en un cómodo paralelismo, el derbi de la Historia.

Queremos hacerles reflexionar al respecto con la lectura de algunos párrafos escritos hace algún tiempo por nuestro amigo y compañero Enrique Vidal, y que forman parte de la introducción de su libro “Caso Antúnez. Más allá del honor” (2012), cuya lectura, más que recomendable, es imprescindible para todo buen aficionado. Léanlos atentamente, saboreen cada afirmación, cada palabra, cada pausa, y saquen sus propias conclusiones. Así se ha escrito la Historia desde uno y otro bando.

image

Caso Antúnez. Más allá del Honor – Enrique Vidal

“La historia del Sevilla Fútbol Club y la del Real Betis Balompié están íntimamente relacionadas, no se comprende la una sin la otra. Pensemos que el mismo España Balompié, germen originalísimo del hoy eterno rival sevillista, aparece en 1.908 justamente con el objetivo de dar la réplica al club decano. El equipo fundado formalmente al año siguiente por los futuros militares que estudiaban en la Escuela Politécnica de Sevilla protagonizaba ya entonces una reacción, desde lo tradicional y españolizante, frente a la modernidad y el aperturismo que representaban los jóvenes de “buena familia” que integraban el Sevilla Foot-Ball Club, educados en el extranjero y comprometidos con las ideas regeneracionistas de las elites intelectuales del país. Este móvil opositor que provoca la aparición del segundo club de fútbol de la capital andaluza se hace obvio, principalmente, en sus señas de identidad, al adoptar una simbología que no sólo persigue reflejar sus ideales, sino también marcar diferencias con su rival, tratando de situarse en el extremo opuesto a lo que éstos encarnaban y ellos despreciaban. Así, eligieron los colores rojo y gualda de la bandera para su escudo, el azul y el blanco del uniforme de artillería para su vestimenta, el mismo nombre de España para denominar al equipo y, sobre todo, el neologismo “balompié”, como elemento distintivo que mejor lo oponía y contrastaba contra el histórico “foot-ball club” de la ciudad.

Si desde su mismo origen, y por su propia esencia, el eterno rival de los sevillistas nace como reacción frente a éstos, y supone una amenaza cierta para su hegemonía y valores, no es de extrañar que a lo largo de la historia se hayan sucedido múltiples episodios conflictuales, dentro y fuera del terreno de juego, que amén de perfilar las respectivas identidades sociales, han servido para llenar páginas de libros o periódicos, protagonizar encendidas tertulias y, sobre todo, para alimentar leyendas, en muchas ocasiones, demasiadas, con manifiesto desprecio a la Verdad. La pasión, el orgullo, los intereses personales e incluso sentimentales, en definitiva, la rivalidad, por su peculiar sustancia, ha provocado distintas versiones de los mismos hechos, en las que cada cual ha magnificado anécdotas, soslayado evidencias o justificado fracasos, distorsionando si era preciso la realidad de lo acontecido, traspasando la línea de la certidumbre.

Con el riesgo que siempre supone generalizar, podemos convenir más serenamente que los sevillistas, quizás debido a una carrera deportiva más exitosa que la de sus vecinos, apenas se han preocupado, hasta hace relativamente poco tiempo, por esclarecer determinados capítulos de su biografía que, curiosamente, han sido relatados por plumas afines, cuando no abiertamente emparentadas, con sus eternos rivales, desde siempre muy superiores a los blancos en el dominio de la información y de su fuerza comunicadora, lo que ha comportado, sobre todo fuera de la propia Sevilla, una merma considerable para el honor y buen nombre del Club decano, y un correlativo ensalzamiento de las virtudes atribuidas por esas mismas fuentes al bando verdiblanco. Sin duda, en esto, el sevillismo merece una áspera crítica, pues desde su orgulloso pedestal deportivo, ha menospreciado la importancia de la propaganda, descuidando este frente, del que ha recibido, y sigue recibiendo, más heridas de las pertinentes.

Por su parte, en la otra acera futbolística de la ciudad, y quizás por razón de esa inferioridad en el tablero de los resultados que, salvo excepciones puntuales, ha correspondido siempre al Real Betis Balompié a lo largo de los tiempos, se aprecia de forma recurrente, en toda su bibliografía, un gusto acusado por mitificar la historia y dotarla de tintes fabulosos, incluso melodramáticos, que buscan trascender de lo mundano para situarse en otra dimensión, más allá de lo meramente futbolístico, en un lugar hacia el que poder desviar la controversia por derroteros más seguros, vedado a los comparativos. Lo sentimental y el victimismo, el recurso al fatalismo y la etiqueta fácil, aparecen así como ejes conductores del clásico discurso histórico verdiblanco, en detrimento muchas veces del dato objetivo, del hecho cierto y contrastado, cuya crudeza se antoja difícilmente soportable; lo cual ha derivado en una espiral, no exenta de peligros, que en supuestos muy concretos y significados obligará incluso a una reinvención de las cosas, para poder mantener de generación en generación, determinados planteamientos arraigados por la tradición, pero que no se sostienen documentalmente con las pruebas que hoy en día, gracias a los avances tecnológicos, están al alcance de cualquiera. Es de esperar que algún día esta dinámica cambie, y que para entonces, aún se esté a tiempo de salvar esa riquísima parte del patrimonio histórico verdiblanco que permanece oculto, desconocido, bajo la tizne de esa otra historia sui generis que ha prevalecido hasta ahora, sin que prácticamente nadie haya querido revisarla.”

Feliz partido, sevillistas.

 

SI TE GUSTA EL ARTÍCULO TUITÉALO.

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter compartir en pinterest compartir en likedin

martes, 19 de noviembre de 2013

ABUELITO DIME TÚ

POR GUARDIANES DE LA MEMORIA.

En nuestro rol, asignado por terceros, de contadores de cuentos, déjennos que hoy les contemos el más tierno y fantasioso que conocemos.

Literatura en la más fiel tradición de los cuentos populares, esto es, como narración fabulosa de hechos imaginarios. Su argumento se ajusta a la regla básica de este género de ser relativamente sencillo y por tanto fácil de entender.

Los cuentos populares se transmiten en origen tanto por vía oral como escrita, aunque en un principio, lo más común es la tradición oral. Además, pueden dar cuenta de hechos reales o fantásticos pero siempre partiendo de la base de ser un acto de ficción, normalmente, mezclando ficción con hechos reales y personajes reales. Su objetivo es despertar una reacción emocional.

Todos estos parámetros se cumplen, sin duda, en el pequeño folletín que les presentamos. Incluida, la moraleja final, no se la pierdan.

Así pues, agarren la caja de kleenex, y prepárense para llorar (eso sí, siéntanse libres de dar a su llanto el sentido que prefieran).

ADVERTENCIA: Si son especialmente crédulos y poco dados a reconocer la verdad, no lean al completo este cuento, quédense sólo con el texto escrito y no atiendan a las ilustraciones. Estas últimas pueden provocar, en algunos casos, delirios graves y atroces pesadillas.

 

Érase una vez en la ciudad del Betis…

 

image

POST “LA CIUDAD DEL BETIS”

Que nació un equipo, no de football, sino de balompié, un lejano y glorioso día 12 de septiembre de 1907 . . .

 

image

PRIMERA NOTICIA DE LA EXISTENCIA DEL BALOMPIÉ DATADA EN 1909.

 

y nació con vocación de ser el equipo del pueblo y de los pobres

image

ABC, 1913

Decidieron vestir los colores verde y blanco en homenaje a la tierra andaluza, sus blancas casas y sus verdes campos…

image

AGONÍA, PORTERO DE LOS INICIOS DEL BALOMPIÉ

 

Dado que sus fundadores eran personas del pueblo, de ideas progresistas y republicanas, incluso masones.

           image

JOSÉ CUESTA MONEREO FUNDADOR DEL BALOMPIÉ Y GOLPISTA EN 1936

 

Fueron el equipo más antiguo de la ciudad

image

JUAN DEL CASTILLO OCHOA, FUNDADOR Y PRESIDENTE DEL BALOMPIÉ

 

Nunca nadie le prestó la más mínima ayuda, sobre todo las autoridades, que lo ninguneaban.

image

SUBVENCIÓN RECIBIDA POR EL BETIS EN LOS AÑOS 40

CUANDO LA GENTE SE MORÍA DE HAMBRE.

Su malvado rival, el Sevilla FC, lo martirizaba y utilizaba todo tipo de tramas para que desapareciera

image

MUNDO DEPORTIVO, 16 DE MAYO DE 1936.

Pero tiene una afición inquebrantable

image

MUNDO DEPORTIVO de 16 DE MAYO DE 1936 CUANDO LA DIRECTIVA BÉTICA SUBE LAS CUOTAS PARA EVITAR LA DESAPARICIÓN DLE CLUB.

Antes de la Guerra Civil ganó sus títulos porque era un equipo republicano

[image[6].png]

GUILLERMO EIZAGUIRRE RECIBIENDO DE MANOS DE NICETO ALCALÁ ZAMORA LA COPA PRESDIENTE DE LA REPÚBLICA.

 

mientras su rival ganó todas sus copas durante el franquismo

 

image

ALGUNOS DE LOS TROFEOS DEL SEVILLA FC

 

Pasó el tiempo, y aquellas creaturitas verdes que fueron pisoteadas por el malvado ogro blanco aclamaron la llegada de la libertad.


Ya nadie iba a ser de ningún dueño dictador, ahora los clubs serían de sus socios. Con el espíritu de los 30.000 de Utrera, gracias a las Sociedades Anónimas Deportivas, ahora el Betis iba a ser de los béticos, como siempre fue su sentimiento.

Entonces llegó ese momento en el que todos los béticos se entramparon para hacer que el Betis fuera suyo, sin que hiciera falta la ayuda de ningún genio de la lámpara.

Desde entonces los bancos abrían por la tarde, se fichaba en las butís, aterrizó un platillo volante en La Palmera (con un parking que se entraba por una calle y se salía por la otra), se llenaban las mesas de fases, ya no había que comer arcatufas porque un equipo de ascensores trabajaban 25 horas soñando con un día en el que pudieran ganarle ar cherzi.

Ya habían salido de la UVI en la que los metió el ogro sevillista y llegaron hasta a traer la Copa del Centenario, sin tener que pasear una sábana pintarrajeá, gozando del fervor enaltecido que pedía canonizaciones entre las olas… y fueron felices y comieron perdices…

Colorín colorado, el cuento no se había acabado...

y los de colorao son los nuestros.

 

SI TE GUSTA EL ARTÍCULO TUITÉALO.

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter compartir en pinterest compartir en likedin

lunes, 18 de noviembre de 2013

LOS PANZERS POR LA PALMERA

POR GUARDIANES DE LA MEMORIA.

¿Derribaron los carros de combate el Stadium de Heliópolis?

De siempre nos han contado que carros de combate italianos, los que iban a tomar parte en la toma de Málaga, campaban por el estadio que hacía poco tiempo había sido arrendado al Betis Balompié, dejándolo destrozado e inutilizado.

Gracias a las películas, cuando hablamos de carros, de tanques, se nos vienen a la imaginación esos Panzers dotados de 5 tripulantes, de más de 10 metros de largo, por casi 4 de ancho, y 3’5 de alto.

image 

Nos imaginamos esos tanques, de casi 10 toneladas, todos en formación, como en el Desfile de la Victoria por La Palmera, haciendo temblar a la vez la Pasarela y el Puente de Hierro.

image

Esos tanques según nos cuentan los béticos, y no vamos a entrar en foros, sino que nos quedamos con dos de sus cronistas serios, dejaron destrozado el Stadium.

El primer cronista es Luis Carlos Peris, en Especiales Diario de Sevilla. Centenario del Real Betis Balompié “Ya tiene un siglo”:

“El futuro ya no es halagüeño, sobre todo por las consecuencias de la Guerra Civil. El Betis, que ha vendido antes de que estalle el conflicto a la pareja de defensas y a Lecue, se traslada del Patronato al estadio que se había construido en Heliópolis para la Exposición Iberoamericana del 29. El flamante recinto bético, de propiedad municipal, es destrozado durante el gran conflicto y las penurias no han hecho más que empezar.”

Por otro lado, Rafael Medina, reconocido historiador bético, el cual pretende pretende puntualizar al autor de “La Marcha Verde” diciendo lo siguiente:

Si bien es cierto que las tropas italianas aparcaran sus carros de combate en el Stadium de la Exposición y derribaran parte del Gol Sur, quedando la instalación inadecuada para la práctica del fútbol, no podemos afirmar que tal hecho estuviera orquestado por "manos negras antibéticas".”

Suponemos que esos destrozos se producirían para facilitar un paso franco a los carros, o accidentalmente producto de algún movimiento de estos vehículos, ya que no consideramos a los italianos del Corpo Truppe Volontarie (CTV) tan torpes como para hacerlo por mera diversión.

Aunque esto último no es descartable, ya que de los italianos se rieron hasta sus compañeros de bando, los españoles en Guadalajara, por la forma en la que le dieron los rojos, ya que aunque rojos, eran españoles.

Si partimos del supuesto que usar el Stadium como garaje era para disponer de un lugar cerrado, no consideramos tan inútiles a los italianos como para derribar las paredes que le debían servir de cobijo, ya que si tiraban el Gol Sur, tendrían que dejar algún soldado más de centinela. Suponemos, y creemos que no es mucho suponer, que los ejercicios de tiro los harían fuera del Stadium, ya que había sitio de sobra, y no se entretendrían en tirar los obuses con efecto por encima de la barrera, si es que quedaban porterías, o queriéndolos meter por las ventanas.

Ha habido un detalle que siempre nos ha picado la curiosidad, ¿cómo serían esos tanques que destrozaron el Stadium de Heliópolis?

La respuesta nos la ofrece Carlos A. Pérez, en su artículo Medios blindados en la Guerra Civil” que apareció en el boletín “El Miliciano”, números 4 y 5 (1995 y 1996).

Extraemos algunos párrafos:

“Cuando la guerra se generalizó y los diferentes países tomaron partido por uno u otro bando, los contendientes comenzaron a recibir armamento y material bélico extranjero. Los primeros carros italianos desembarcaron en Vigo el día 16 de agosto. Eran cinco tanquetas Fiat-Ansaldo CV-3 Modelo L-3/35, que formaron en Valladolid una sección del Grupo de Información de Artillería nº3. El 13 de septiembre, recién llegados al frente, participaban en la toma de San Sebastián y a finales de este mes regresaban a la ciudad castellana. (…)

El 8 de diciembre, llegaron a Sevilla otros 20 CV-3. Junto con los de la Compañía Navalcarnero formaron dos compañías que participaron en la campaña de Málaga y en la que perdieron tres tanquetas. Entre el 21 de enero y el 3 de febrero llegaron a Cádiz dos nuevas compañías, que junto con las ya existentes, formaron al mando del coronel italiano Carlo Ribolta el Comando Repparti Specializzati del CTV. Estas cuatro compañías intervinieron en la batalla de Guadalajara con el saldo de nueve tanquetas perdidas, entre destruidas y capturadas.

A primeros de abril de 1937, doce nuevos CV-3 llegados a Sevilla permitieron reponer las bajas de las compañías con objeto de participar en la campaña de Santander.”

Estos, como hemos podido averiguar fueron los tanques italianos que vinieron a Sevilla, los CV-3, en sus dos versiones CV-32 o CV-35.

Estos eran los tanques:

“Carro ligero Fiat-Ansaldo CV-35. Las siglas CV, por “Carro Veloce” (carro veloz), indicaban la alta velocidad a la que se desplazaba este pequeño vehículo blindado construido en Italia a partir de 1931. A partir de agosto de 1936 llegaron a España 142 unidades de este carro en sus variantes CV-32 y CV-35, sirviendo en el bando nacional. Los últimos ejemplares fueron retirados del servicio activo en 1960, conservándose actualmente dos ejemplares, uno de los cuales se exhibe en el Museo de Unidades Acorazadas del Ejército Español ya restaurado.”

image

Sus dimensiones eran las siguientes: longitud: 3’15 m; ancho, 1’40 m; altura: 1’28 m; con un motor FIAT de 43 CV. Aquí pueden consultar más información sobre estos carros. Su dotación era de dos tripulantes, el conductor y el de la ametralladora.

La verdad, lo nuestro no es lo de cubicar tanques, así que nos fuimos a buscar páginas especializadas en dimensiones de coches, y ya que nuestro carro calzaba motor FIAT, pues nos fuimos a buscar un modelo con unas dimensiones lo más parecidas posibles:

image

No hemos encontrado un coche más pequeño, pero nuestro Panda es medio metro más largo, 24 centímetros más ancho y 23 más alto que el carro de combate del Stadium.

Con todos los respetos ¡Vaya mierda de tanque!

Los expertos en medios blindados nos han dicho que a Sevilla llegaron 20 CV-3.

Como acabamos de ver, esos carros de combate de Mussolini poco tienen que ver con los del Zorro del Desierto.

Hagamos ahora un pequeño ejercicio espacial e imaginemos como distribuiría el Rommel de La Palmera sus carros por la verde pradera heliopolitana.

Pensemos que se aparcaran en dos filas en batería, y que entre carro y carro dejamos el doble del largo y del ancho de sus dimensiones, que ya lo querríamos a la hora de aparcar en los centros comerciales, pero estamos en guerra y todo es poco para nuestros valientes amigos italianos.

Cada carro tendría una anchura de 1’40, si le añadimos 2’80 del espacio de separación, menos el último. Si hacemos una fila de 10 tendíamos, 4’20 X 9, que son 37’80; y a esto le sumamos el de cierre. Así tendríamos 39’20 metros para una fila de 10 carros.

Si lo que tenemos son 20 carros, necesitamos dos filas de 10. Como cada uno mide 3’15 de largo, dejando 6’30 metros de separación entre filas, la distancia alcanzaría los 12’60 metros.

Con 37’80 metros por un lado y 12’60 tendríamos un rectángulo, en el que estarían aparcados, con espectacular holgura, todos los carros de combate del Rommel de La Palmera.

¿Saben ustedes cuáles son las dimensiones de un área de fútbol? 40’32 x 16’50 metros.

image

Siguiendo con la geometría, calculemos el área de un carro: 3’15 x 1’40 = 4’41 m2.

Tomando como referencia las medidas del terreno de juego del Benito Villamarín, tomadas de la web oficial del club tenemos: 107 x 64 m, la superficie sería de 6.848 m2. Si un CV-3 ocupaba 4’41 m2, en el Benito Villamarín nos cabrían ¡1.552! carros de combate de Benito Mussolini.

Claro, que nos dirán que así no se puede aparcar, pues para eso era el ejemplo de que no llenarían ni una de las áreas, por más holgura que le demos.

Según la Leyenda Verdiblanca, para permitir la entrada de estos carros hubo que tirar hasta la caseta del guarda, como ustedes se podrán figurar…

Puestos a investigar, queríamos saber si sufrieron daño las tribunas de Gol Sur.

En esta imagen pueden ver el Stadium durante la disputa de un partido en la Exposición Iberoamericana del 29.

image

Como pueden apreciar, en la zona de los córner no había grada, solo un tabique o murete. Junto a las esquinas se situaban amplios portalones. Bastaba, si hubiese hecho falta, con tirar uno de los pivotes que sostenían las puertas para conseguir una anchura suficiente para que entrara cualquier vehículo.

Ampliando este detalle de la imagen anterior lo podemos ver con mayor claridad:

image

Suponemos, aunque no seamos capaces de distinguirlo en la fotografía, que habría puertas de servicio, por la cual entrarían los vehículos pesados encargados del mantenimiento del campo, aunque pudieran ser suficientes las que vemos en la imagen. Por estas puertas accederían vehículos de mayor tamaño de los CV-3, como los de esta yincana del año anterior.

image

Dicho sea de paso, como ya analizamos con detenimiento, el terreno no se encontraba para entonces en óptimas condiciones.

Por eso, podría incluso afirmarse que los carros de combate, por su forma de deslizarse sobre el suelo, a diferencia de los automóviles, ayudaran a aplanar y dar consistencia al piso de Heliópolis, de hecho, miren si no cómo sigue haciéndose hoy en día.

image

Los “daños” en la grada son apreciables en esta imagen, “estado ruinoso” según nos cuenta esta interesante página sobre la Exposición Iberoamericana de 1929, si hemos de ser sinceros, tampoco vemos muchos daños, comparen con la imagen anterior.

image

¿Y si el agujero en Gol Sur hubo que hacerlo para meter materiales y vehículos para levantar una tribuna? No nos adelantemos, que lo de la tribuna será en otra entrada, sigamos con los carros de combate.

image

Pues sí, estos son los carros de combate del Rommel de La Palmera, que tanta leyenda han forjado, los cuales dejaron destrozado el Stadium y para que pudieran entrar hubo que derribar parte del Gol Sur…

Mi carro me lo robaron anoche cuando dormía”, otra vez los fascistas palanganas somos los que le robamos los sueños. ¡¿Qué culpa tenemos nosotros que les hayan hecho creer que en Heliópolis poco menos que se estaba preparando la Batalla de las Ardenas?!

¡Tócala otra vez, Manolo!

SI TE GUSTA EL ARTÍCULO TUITÉALO.

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter compartir en pinterest compartir en likedin

sábado, 16 de noviembre de 2013

MÁS POLLUELOS DE LA TERTULIA BÉTICA

POR GUARDIANES DE LA MEMORIA

clip_image001

D. Juan Martín Maroto

No deja de sorprendernos el pedigrí, no precisamente futbolístico, de los miembros de la Tertulia Bética, ya saben, aquello que el propio Presidente verdiblanco Antonio Moreno Sevillano, a la sazón, componente de dicho lobby, calificaba como la verdadera Secretaría del Real Betis Balompié.

Sabemos que Gonzalo Queipo de Llano, el virrey de Sevilla, era su Presidente de Honor, y sabemos que Francisco Bohórquez Vecina, apodado el Bandolero dada su habilidad para dictar bandos terroríficos, fue su Presidente efectivo.

clip_image002

ABC 30 Junio 1968

Sabemos que allí coincidían algunos de los principales conspiradores de la sublevación militar en Sevilla que acabaría con el régimen legítimo de la Segunda República, aunque eso sí, se reunían sólo para hablar de fútbol, nada más.

Hoy queremos hablarles de otro personaje importante de dicha Tertulia, directivo que fue de la misma, D. Juan Martín Maroto, madrileño de nacimiento (no sevillano) conocido en la ciudad, principalmente, como exitoso banquero al mando del Banco Urquijo.

clip_image003

ABC 21 junio 1935

Su relevancia en dicha institución llegaría incluso a conseguir que se la conociera como “Banco de Maroto”. En este recorte podemos apreciarlo, al igual que su propia opinión respecto a sus inclinaciones políticas, y no sólo políticas, en línea con su tiempo (a los susceptibles le decimos que la entrevista es más extensa, por si quieren consultarla al completo, ahí está el dato de la fuente, pero como comprenderán, no podemos poner aquí más de diez páginas):

clip_image004

ABC 10 de febrero 1973

Un buen amigo, ilustre bético también, como el General Cuesta Monereo no podía perderse su homenaje tras serle concedida la Medalla del Mérito en el Trabajo:

clip_image005

ABC 25 junio 1970

Pero mejor que nosotros, que no se diga, dejemos que otro ilustre bético, Nicolás J. Salas, otro de esos historiadores que calla más que habla y perpetúa a sabiendas de su falsedad las leyendas de su Betis, sea quien nos lo cuente, así no nos llamarán manipuladores:

clip_image007

La Guerra Civil en Sevilla – Nicolas J. Salas

“Tres hombres claves en 1936

Joaquín Benjumea Burín, Luis Alarcón de la Lastra y Juan Martín Marotto

Fueron los “cerebros” de la economía de guerra que luego sirvió de base para la política de los primeros Gobiernos del general Franco

Franco organizó la España de 1939 contando con tres sevillanos, Joaquín Benjumea Burín, ingeniero de Minas, fundador del Servicio de Regiones Devastadas; Luis Alarcón de la Lastra, militar y empresario; y Juan Martín Marotto, director del Banco Urquijo, que fueron los cerebros de la economía de guerra implantada por Queipo de Llano para afrontar la guerra y recuperación de la retaguardia.”

De Luis Alarcón de la Lastra y sus hermanos ya le hemos hablado suficiente, y por hoy, no le daremos más protagonismo. Su currículo habla por sí solo.

Pero sigamos leyendo al D. Nicolás:

clip_image009

La Guerra Civil en Sevilla – Nicolas J. Salas

“Los “cerebros” de la economía de guerra

Uno de los capítulos menos conocidos de las aportaciones sevillanas al resto de España, y que pueden integrarse en la deuda histórica pendiente, recuerda las actuaciones de tres personajes que fueron claves en la administración andaluza y nacional desde 1936 en adelante, primero colaborando con el general Quipo de Llano y luego con el general Franco.

Joaquín Benjumea Burín (Sevilla, 1878-1963), conde de Benjumea, ingeniero de Minas y Luis Alarcón de la Lastra (Sevilla, 1891-1971), conde de Gálvez, militar, hicieron posible desde el comienzo de la guerra la organización de la vida administrativa en materia de Aduanas, Alquileres, Armas, Agricultura y Ganadería, Asistencia Social, Comercio, Cultura y Enseñanza, Ejército y Guerra, Gobierno y Administración, Industria, Trabajo y Tribunales. En esta labor contaron con la valiosa colaboración de Juan Martín Marotto, director del banco Urquijo, que asesoró y puso a disposición del general Queipo de Llano la logística bancaria y los enlaces con el resto de la España nacional y los países extranjeros, sobre todo Portugal y Estados Unidos donde se lograron comprar carburantes para la aviación y los carros de combate. En Hacienda y economía, después de las primeras y urgentes medidas inorgánicas, se impuso el control del dinero, del comercio exterior y del abastecimiento. Resulta sorprendente encontrar, junto a medidas operativas bélicas que eran decisivas para el futuro inmediato de la guerra, disposiciones de clearing, desvalorización de la peseta, nuevos mercados o agremiaciones especiales de comerciantes, cuando aún no estaba dominada por las tropas sublevadas ni siquiera la provincia de Sevilla…”

Leyendo estas cosas, comprenderán que cada vez tengamos menos dudas de que los protagonistas del golpe militar del 36 lo tenían todo atado pero bien atado desde antes de alzarse. ¡Ay si alguién hubiera puesto micrófonos en aquella sede de Tetuán!

SI TE GUSTA EL ARTÍCULO TUITÉALO

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter compartir en pinterest compartir en likedin

jueves, 14 de noviembre de 2013

CREE EL MANIPULADOR QUE TODOS SON DE SU CONDICIÓN

POR GUARDIANES DE LA MEMORIA

Ha escocido, y mucho, entre las huestes verdiblancas que desde esta web, y van …, se haya puesto al descubierto uno de los pecados mejor escondidos por sus historiadores, un asunto tabú, del que no habíamos encontrado rastro en ninguna biografía de su club, esto es, el beticismo militante (nunca mejor dicho) de D. Gonzalo Queipo de Llano, Presidente de Honor de la Tertulia Bética, ese nido de … béticos que gobernaba de facto la entidad.

Con Cuesta, Bohórquez, Cuéllar, Laulhé, Coca, Castejón, Luengo, Benjumea, Olmedo, Bajuelo, Buruaga, etc. (equipazo de lujo) trataban de ir esquivando la realidad haciendo encaje de bolillos gracias al desconocimiento generalizado sobre estas figuras, sus hazañas bélicas, la depuración de la raza que les tocó (ellos no querían) acometer y su honroso sacrificio por la patria, a la que salvaron, por estar para ello predestinados por el Altísimo, de la barbarie roja.

Pero eso de que D. Gonzalo, nada más y nada menos que D. Gonzalo Queipo de Llano, estuviese en la cúspide de la pirámide de espadones béticos, casa mal, pero que muy mal, con la trola sempiterna de la justificación victimista de las penurias verdiblancas durante la guerra y la posguerra por la persecución sufrida por sus directivos, jugadores y aficionados a manos de unas autoridades militares que, según nos contaban ellos, eran todas sevillistas y los represaliaban precisamente a ellos por ser béticos.

La verdad es que la Guerra Civil española y sus consecuencias como summa excusatio de las desgracias del mítico Betis se ha desmoronado completamente, demostrándose con ello que la Historia del Real Betis Balompié, al menos la que nos han venido contando siempre, es un camelo supino, un timo de proporciones siderales, una estafa que ha hecho que miles de criaturitas afirmen hoy ser buenos béticos convencidos de su condición en base a premisas absolutamente falsas. ¡Qué desengaño debe ser que te derrumben tus esquemas vitales! ¡Qué duro saber que poco o nada de lo que te transmitieron era cierto! ¡Qué difícil para un historiador saberse cómplice de un gran embuste y estar condenado a sufrirlo en silencio por pura vergüenza!

Ni la guerra dejó al Betis sin sus mejores jugadores ni tampoco le dejó sin campo. Lo arruinó su afición.

No hubo persecución política de ningún tipo, sino todo lo contrario. Las autoridades militares eran mayoritariamente béticas y prestaron su apoyo al Betis prevaricando en su favor, al menos, en dos casos concretos y perfectamente documentados, a saber, el recurso por el caso Antúnez ante la Delegación Nacional de Deportes (1946) y la adjudicación a dedo, mediante un paripé de concurso público confeccionado a su medida, del campo municipal de Heliópolis, por precio inferior a la mitad de su valor de mercado, cuya diferencia correspondía al pueblo de Sevilla (1961).

Fue el Real Betis Balompié, y no otro, el club sevillano que oficialmente agasajó e invitó a las Juventudes Hitlerianas, sí, han oído bien, la cantera del nazismo, a presenciar un partido de fútbol de su primer equipo en su estadio (1942).

Y fue el Real Betis Balompié, y no ninguno de sus congéneres, el club que gracias a la actuación efectiva del General Sáenz de Buruaga logró salir del pozo de la Tercera y la Segunda División en la década de los 50.

Mientras tanto, del malévolo Sevilla F.C. que siempre han querido presentarnos, supuestamente amparado por la Dictadura, no hay, hasta ahora, y mira que han pasado años, ni una sola prueba de ningún contubernio semejante. Mucho bla bla bla, pero documentos y datos reales, nada de nada.

Pero volviendo al asunto que nos ocupa, que no es otro que las reacciones a nuestro post “Tertulia Bética, un nido de …”, parece claro que la aparición estelar de Queipo de Llano como ídolo del sanedrín bético ha sido la gota que ha colmado el vaso de la indisimulada crispación del denominado, tomen buena nota, Grupo Bético de Estudios Históricos.

Parece ser que la cabeza visible de dicho grupo es Alfonso del Castillo, a quien no conocemos personalmente, a diferencia de algunos de sus colegas. En algún sitio hemos leído que este señor es historiador, dato que sin duda lo cualifica especialmente. Ya se lo dijimos una vez, y ahora lo recordamos, las metirijillas del ignorante son piadosas, pero las del experto, dolosas. Parece ser que D. Alfonso es el autor del intento de respuesta de dicho grupo a nuestro trabajo … Pues si el Sr. Del Castillo es la cabeza visible de dicho grupo …, no queremos imaginarnos cómo serán sus bajeras, aunque casi estamos seguros al 100% de a quien le corresponden.

Imaginamos que muchos de nuestros lectores sabrán aquel viejo chiste en el que un borracho a la puerta de una taberna vio pasar a una chica y le dijo fea.

Borracho!- Le respondió la joven.

A lo que el beodo remató con un rotundo;

-Sí, pero lo mío se quita.

No queremos más que recordarles la diferencia entre ser y estar...

Chicos, a ver si nos enteraaaamos, no se trata de ver quien la tiene más larga (la lista de fascistas) sino de quien ha querido metérsela al otro (la puñalada por la espalda). Por supuesto que afectos a ambos bandos enfrentados los ha habido en cada casa, pero todos tenemos claro que no es lo mismo ser activo que sumiso, ¿verdad? La cantidad y la calidad en verdiblanco son demoledoramente superiores a la insignificancia de los sevillistas implicados. Los primeros mandaban, ordenaban, decidían. Los segundos, salvo contadas excepciones, agachaban la cabeza y trataban de adaptarse al ambiente sin llamar demasiado la atención. Pura cuestión de supervivencia (literalmente).

Hablan y dicen las creaturitas que Ramón Sánchez-Pizjuán asistió a la inauguración de la Tertulia Bética. Nos lo dicen como si Don Ramón fuese parte de lo que ellos eran. ¿No les parece infantil?

Pero lo que era Ramón Sánchez-Pizjuán es Presidente del Sevilla FC en ese momento. Un presidente que se preocupó de tener informados a los béticos en el estadio sevillista cuando asistían a un partido de rugbi, o que hizo unas declaraciones diciendo que nunca les quitaría el estadio a las creaturitas de La Palmera.

Después nos dicen que Don Ramón no era un liberal, o al menos se lo cuestionan. Una de las acepciones de la RAE sentencia que ser liberal es una persona inclinada a la libertad, comprensivo. Tras leer lo anterior y como pueden comprobar era totalmente liberal y si pueden que lo desmientan.

Pero asistiendo el presidente sevillista a la inauguración de la Tertulia Bética por parte de Gonzalo Queipo de Llano, de la que el general golpista fue presidente de honor (este era el quid de la cuestión y no otro tal y como quieren confundir a los suyos) hacen como si este fuese igual que ellos y nada más lejos de la realidad.

A ver si podemos responder a estas dudas con algunas preguntas:

¿Cómo se habría tomado ese gran bético que era Queipo, cuyo carácter especialmente susceptible e irreprimible afición cafetera todos conocían a la perfección, un desaire de D. Ramón al homenaje que se le brindaba?

¿Qué represalias podía haberle deparado un comportamiento rebelde a él personalmente y al club a quien representaba como Presidente?

¿Cambiaba su presencia allí su forma de pensar y sentir?

Veamos estas fotos y pensemos con la cabeza, no con el escudo:

Balcón del Ayuntamiento de Sevilla. El Alcalde Sánchez Monteseirín participa en los festejos de uno de los grandes triunfos blancos del siglo XXI junto al Presidente y el entrenador del Sevilla F.C. ¿le convierte ello en sevillista?

clip_image002

La asistencia de Rafael Medina y Enrique Añino, entre otros, a las Jornadas homenaje a Agustín Rodríguez celebradas en mayo de 2010 en el mismo corazón del estadio Ramón Sánchez-Pizjuán ¿trastoca en sevillistas a los insignes y doctos invitados?

clip_image003

Hay decenas de ejemplos, documentales y gráficos, de la presencia de D. Ramón Sánchez-Pizjuán, sobre todo en ejercicio de su cargo como Presidente del Sevilla F.C., en actos organizados por béticos y/o por el Real Betis Balompié, singularmente, cada vez (no demasiadas) en que éstos celebraban algún éxito deportivo.

Del propio archivo de D. Manuel Simó, otro bético ilustre, rescatamos una foto donde se ve a Don Ramón asistiendo a la recepción en el Ayuntamiento en honor del Real Betis, felicitando al presidente ejecutivo bético, Manuel Ruiz, y al presidente de honor Sáenz de Buruaga, cuando ascendieron de Tercera División a Segunda.

clip_image005

Fuente: Archivo Manuel Simó

Don Ramón no era un fascista como quieren hacernos comulgar, era todo un caballero sevillista y como tal asistió invitado a la inauguración de la Tertulia Bética.

Alfonso del Castillo tiene por costumbre confeccionar seriales en los que destaca lo que quiere destacar y tapa lo que desea ocultar, siempre con un mismo fin, desviar la atención de lo verdaderamente importante.

Lo ha hecho con la fotografía de Queipo en su poder inaugurando la Tertulia Bética, con la “grandísima” excusa de su escasa calidad, como si las otras que sí decidió utilizar fueran de una calidad suprema. Aquí está. Gracias.

clip_image007

Fuente: Las Tablas Verdes.

Lo ha hecho en el propio post de respuesta al nuestro, señalando algunos sevillistas (nada menos que 2) de un listado que contiene, al menos, a 15 notables béticos fieles a Queipo. Dos sobre quince. De los que aparecen junto a los sevillistas señalados, silencio. Bravo.

Lo reitera ilustrándonos con una alocución de Carranza, pero silenciando la de Bohórquez, en la misma página del periódico. Bravísimo.

Lo hizo también con aquello de “Lo que no cuenta La Palangana Mecánica” o el “Caso Antúnez”, y todavía estamos esperando que responda a las verdades que se le expusieron desde este blog. Ni mu.

Por este tipo de cosas, no tiene Vd., Sr. Del Castillo, ni nadie de su grupo, legitimación alguna para dar lecciones de historia, pero Vd. menos que nadie porque Vd. sabe lo que hace y lo que dice. Es Vd. un manipulador, le reconocemos su habilidad, pero no todos somos iguales, aunque sea lo que le interesa fomentar y difundir. Ni Vd. ni nosotros, ni los nuestros ni los suyos, ni los golpistas y represores ni sus víctimas eran iguales. Hasta que no cuente Vd. la verdad de su Betis, que la conoce muy bien, hasta que no reconozcan la insidia histórica cometida contra el honor del Sevilla F.C., de la que Vd. y su grupo son cómplices, hasta que Vd. y sus amigos no rectifiquen y les confiesen a sus adeptos públicamente todas las patrañas de su historia, y les pidan perdón, no tienen la más mínima autoridad moral para hacerse merecedores de algún respeto.

Porque ustedes ensucian y nosotros limpiamos, ustedes destruyen y nosotros construimos. Ésa es la diferencia.

Años y años de porquería y veneno vertidos desde lo verde está costando limpiarlos, pero los limpiaremos. Sus tiempos dorados de impunidad se han terminado. No les quepa la menor duda.

SI TE GUSTA EL ARTÍCULO TUITEALO.

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter compartir en pinterest compartir en likedin

martes, 12 de noviembre de 2013

LA TERTULIA BÉTICA, UN NIDO DE…

POR GUARDIANES DE LA MEMORIA.

clip_image002

ABC 17 Julio 1934

Decía López Lozano, el viejo cronista local, que la Tertulia Bética, realmente llamada Tertulia Cultural Bética aunque nunca hiciera uso de su primer adjetivo, era el lugar “donde verdeaban los verdes”, bonita definición teniendo en cuenta que el autor tenía sus simpatías entregadas a la causa sevillista.

Sabemos que en 1934 la Tertulia se reorganiza e inaugura unas instalaciones en la calle Tetuán.

clip_image003

ABC 30 junio 1934

La remodelación y acondicionamiento del local fueron encomendadas al arquitecto sevillano José Manuel Benjumea Vázquez-Armero.

clip_image004

ABC 25 Julio 1934

Era el homenajeado hermano del acendrado falangista Eduardo Benjumea, quien siendo presidente del Betis de la posguerra, protagonizó aquella cobarde marcha atrás de su palabra dada al traspaso de Antúnez al Sevilla después de que se hiciera público, llevando el asunto a la cúspide de la Jefatura del Estado, donde él, y los notables béticos del momento (y de siempre), se encontraban rodeados de buenos amigos.

clip_image005

ABC 18 Julio 1988
Reportaje de Manuel Rodríguez López

Presidía aquella Tertulia Bética, inicialmente, D. Gerardo Pedrós, siendo su Secretario D. José Cía González, y eran socios destacados desde la primera hora béticos tan ilustres como Antonio Moreno Sevillano, Federico Cazorla y, sobre todo, Francisco Bohórquez Vecina.

clip_image006

ABC 21 Junio 1935

Como vemos, sería precisamente Bohórquez Vecina designado Presidente de la Tertulia Bética en junio de 1935, después del gran éxito verdiblanco en la Liga, aunque en plena crisis económica por la incapacidad de mantener, sin la hacienda de Sánchez Mejías, los salarios millonarios de sus grandes figuras. Planeaba entre los balompédicos una irreprimible envidia hacia el vecino Sevilla F.C., Campeón de España en aquellas fechas, y se iniciaba ya también el declive bético, mucho antes de que estallase la Guerra Civil, con la huida de Mr. O’Connell, Lekue, Areso, Urkiaga y compañía hacia lares menos “tiesos”, así como el abandono de la afición.

clip_image007

ABC 30 Julio 1985

Al año siguiente, 1936, antes de que tuviese lugar el alzamiento militar, la Tertulia Bética, presidida por Bohórquez, tuvo una extraña participación, para ser una Tertulia, en un acto muy singular, la firma del contrato de arrendamiento del Estadio Municipal de Heliópolis. Así lo relata una crónica de El Mundo Deportivo:

clip_image008

El Mundo Deportivo 19 Julio 1936

La fecha del acto fue el 16 de julio de 1936, sólo un día antes del levantamiento militar en África y dos días antes de iniciarse el Movimiento en la península. A estas alturas, los conspiradores tenían perfectamente definido su plan, incluida la rebelión en Sevilla, en la que fueron protagonistas decisivos socios y miembros de la cúpula directiva del Real Betis Balompié, así como de la propia Tertulia Bética, a saber, José Cuesta Monereo, Eduardo Benjumea, José Sanchez-Laulhé, Adolfo Cuéllar Rodríguez-Jurado y Francisco Bohórquez Vecina, entre otros.

¿Dónde se gestaron las reuniones preparatorias del complot? ¿Qué lugares de tertulia podían servir de tapadera a la conspiración sevillana? El manto de la clandestinidad lo cubre (casi) todo. Ciertamente es difícil demostrar el contenido de las conversaciones entre los implicados, pero sí que coincidían un día sí y otro también un buen puñado de ellos en cierta sede de la calle Tetuán, aunque seguro que sólo hablaban de fútbol.

La fotografía que se acompaña a continuación, tomada por Serrano, nos muestra el acto de la firma del arrendamiento de Heliópolis.

clip_image010

ABC 22 Julio 2013

En ella se encuentran los representantes de la Tertulia Bética presidida por Bohórquez (conocido como el “Bandolero”, quien no figura en la foto, distraído en otras ocupaciones más altas en aquellas horas decisivas), y en el centro, el alcalde republicano, Horacio Hermoso Araújo, que tenía, él no lo sabía, pero algunos de los que le rodeaban sí, las horas contadas. Fue fusilado en septiembre de 1936.

En los meses posteriores a la sublevación, se le acumulaba el trabajo a algunos de los tertulianos. El presidente Bohórquez, junto a su colega José María Doménech Romero, fue uno de los auditores de guerra más siniestros y despiadados durante la represión.

image

El Holocausto Español – PAUL PRESTON

Pero pasado un tiempo, el auditor ubriqueño pudo recuperar parte de sus actividades previas. Eugenio Cazorla, hijo del ilustre miembro de la Tertulia Bética, Federico Cazorla, íntimo de Bohórquez (lo llevaba consigo a todas partes, ya fuese al Patronato, a la Tertulia o a la Junta de Gobierno de la Macarena) nos cuenta, en una excelente entrevista publicada en el portal Manquepierda (*), algunos detalles interesantes:

-El nombre oficial de la Tertulia era Tertulia CULTURAL Bética. Lo de cultural no sé a qué venía a cuento, porque en todo los años que la frecuenté, no vi más que tres volúmenes de una enciclopedia, que en sus mejores tiempos tenía diez, y la guía de teléfonos.

-Yo no conocí la Tertulia sino hasta cuando inauguró su local en la calle Velázquez donde estuvo situada muchos años. La inauguración fue muy solemne. Tuvo lugar en 1937 o 38, en plena guerra y el invitado de honor fue el general Queipo de Llano. Conservo una foto de dicho acto.

(*) Es una pena que el autor de la entrevista, Alfonso del Castillo, quien para ilustrar la entrada ha publicado diversas fotografías proporcionadas por el propio D. Eugenio Cazorla, no haya publicado precisamente la de inauguración de la Tertulia bajo la presidencia de Queipo de Llano. No pensemos mal, seguro que ha sido una inocente casualidad.

La importancia de la Tertulia Bética era tremenda, tanto que se solapaba con el propio Club. En una entrevista a Antonio Moreno Sevillano, éste llegaba a afirmar, refiriéndose a la Tertulia, que "esta entidad bética fue la que alimentó y mantuvo al Betis Balompié durante la guerra. No tenían ni siquiera Secretaría, y se reunían aquí. Esta, en verdad, era la Secretaría del Real Betis Balompié."

Si antes de la Guerra Civil, fue lugar de encuentro de conspicuos verdiblancos y futuros golpistas, durante la guerra y después, su entregada filiación al franquismo y la Dictadura era ya irrefrenable.

Cuando el Presidente de la tertulia, Bohórquez Vecina, fue ascendido a General, allí estuvo la Tertulia. Su queridísimo colega Moreno Sevillano se ocupó bien del caso:

image

ABC 5 DE Octubre de 1952

Pero si algo hay que destacar, particularmente, es la intensa devoción bética a la figura de Gonzalo Queipo de Llano, de cuyo curriculum sangriento poco necesitamos reproducir aquí. Tres muestras traemos para documentar nuestra afirmación.

Primero, fíjense en la contribución económica para la onomástica (sí, han leído bien, la onomástica) del virrey de Sevilla, nada menos que 500 pesetazas de ¡¡1938!!, cuando la gente se moría de hambre por las calles en plena guerra. Sumen lo que pone la Tertulia y el resto de béticos (vaya, parece que no todos eran obreros republicanos represaliados por ser del Betis) que hemos identificado entre los primeros contribuyentes:

image

ABC 4 Enero 1938

Segundo. Demos un salto en el tiempo, y veamos ahora quiénes acompañaron coronas de flores al sepelio de D. Gonzalo. ¿Sorprendente? No, desde luego.

clip_image016

ABC 11 Marzo 1951

Tercero y último. Observen la postura oficial y pública de la Tertulia Bética ante la posibilidad de que se erigiera un monumento en Sevilla para Queipo:

clip_image017

ABC 30 Julio 1968

Queipo, Presidente de Honor de la Tertulia Bética, Bohórquez Vecina, Presidente Efectivo de la Tertulia Bética, José Cuesta Monereo, Presidente de la Comisión Consultiva del Real Betis Balompié, José Sánchez Laulhé, Presidente honorario del Real Betis Balompié, Eduardo Alvarez Rementería, hermanos Alarcón de la Lastra, Sáenz de Buruaga, Fernando Coca de la Piñera, General Castejón, General Luengo Muñoz y un largo etcétera de espadones, por no hablar de los civiles.

Golpistas, represores y, ante todo, muy pero que muy … BÉTICOS.

SI TE GUSTA EL ARTÍCULO TUITÉALO.

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter compartir en pinterest compartir en likedin

Buscar en este blog

SOBRE ESTE BLOG

La Palangana Mecánica es un blog particular y las opiniones reflejadas tan solo representan a sus autores de forma particular también.

SUSCRÍBETE A LPM